Lluvia de diamantes en Neptuno y Urano

Lluvia de diamantes en Neptuno y Urano

En el vasto lienzo estelar de nuestro sistema solar, dos planetas distantes guardan un secreto celestial: Neptuno y Urano, donde llueven diamantes. Este fenómeno, que desafía la imaginación, ha intrigado a los astrónomos y científicos del espacio, llevándonos a explorar las profundidades de estos gigantes gaseosos. ¿Por qué, y cómo, estos planetas se han convertido en los escenarios de una lluvia cósmica tan extraordinaria?

¿Por qué Neptuno y Urano?

Neptuno y Urano, más allá de ser planetas gigantes gaseosos, son también dos de los mundos menos comprendidos en nuestro sistema solar. Su distancia extrema y la falta de misiones dedicadas han envuelto estos planetas en un manto de misterio, pero las pocas revelaciones que hemos logrado son extraordinarias.

Lluvia de diamantes. Fuente: Greg Stewart/SLAC National Accelerator Laboratory.

¿Dónde ocurre la lluvia de diamantes?

En 2017, la comunidad científica recibió una noticia sorprendente: llueven diamantes en los corazones de Neptuno y Urano. Esta lluvia de diamantes, según un estudio, ocurre a unos 8,000 kilómetros bajo la superficie de estos planetas gigantes de hielo. Pero, ¿cómo es posible que estas joyas de la Tierra caigan desde el cielo en la oscuridad del espacio?

El porqué de la lluvia de diamante

La explicación detrás de esta lluvia de diamantes se basa en las condiciones extremas que existen en el interior de Neptuno y Urano. Las atmósferas de estos planetas contienen abundante metano, y bajo las altas presiones y temperaturas en sus profundidades, el metano se transforma en carbono sólido.

Composición de Neptuno.
Composición de Urano.

¿Cómo nacen los diamantes?

El proceso se inicia con la descomposición del metano, liberando carbono que, bajo las intensas condiciones, se comprime formando pequeñas partículas de diamante. Estas diminutas gemas cósmicas caen hacia el núcleo de los planetas, transformándose en un diluvio de diamantes en las profundidades celestiales.

Para validar esta sorprendente teoría, los científicos utilizaron el láser de rayos X de la Fuente de Luz Coherente de Linac (LCLS). Al recrear las condiciones extremas de presión y temperatura de Neptuno y Urano, descubrieron que el carbono se transforma directamente en cristales de diamante. Estas pruebas de laboratorio han confirmado la hipótesis de la lluvia de diamantes en estos mundos distantes.

La lluvia de diamantes desempeña un papel crucial en el equilibrio energético interno de Neptuno y Urano. Los diamantes recién formados se hunden hacia los núcleos planetarios, generando calor a medida que interactúan con el material circundante. Este fenómeno ayuda a explicar por qué el interior de Neptuno emite 2.6 veces más energía de la que absorbe del Sol.

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